09 febrero 2016

CASA EN QUEBRANTO


Lo más desolador,
es recoger tu ropa inerte,
cerrar tu maleta,
perderla de vista para siempre.

Volver a una casa extraña,
rehacer una vida herida,
cambiar atenazado de dolor las sábanas.

Es muy duro,
hablar con quien te nombra,
y con quien, por temor a incomodarme,
al no nombrarte también te nombra.

¿Cómo consigo
que el tiempo oxide tus huellas?,
para que ya no me duelan,
para sacar al menos una mano,
fuera de este vasto abismo.

¿Cómo desabrazo
estas paredes que abrazamos,
aun cargadas de abrazos?,
¿Cómo distraigo
al corazón, 
de un pasado cercano?,

¿Cómo desahogo
este océano de miedo?,
si no paran de llover y llover,
recuerdos, recuerdos y más recuerdos.

7 comentarios:

  1. Hay preguntas que ahorcan
    esas que sin duda en el instante de nacer
    no tienen respuesta

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  2. Anónimo4:38 p. m.

    Hay preguntas que ojala nunca tuviéramos que hacernos;pero tus letras reconfortan tanto!!!

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  3. Quizás lo consigas escribiendo poemas tan buenos como este.

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  4. Muchas gracias MaRía [PieL] y un honor TORO SALVAJE que me hayas visitado!!

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  5. Lo mejor de la vida son las preguntas
    un besito, una gran entrada :)
    www.humanfilters.blogspot.com

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  6. No sé porqué no me salen las actualizaciones de tu blog y me había perdido esta maravilla...
    Tu Casa en Quebranto explica el dolor y la ausencia como pocas veces he leído.
    Besos.

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  7. Muchas gracias Lola y Eme!!!

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Gracias por tus letras y tus espacios, tus comas y tus puntos, tus signos, tus clicks... tu atención.