24 marzo 2015

CUANDO NO SOÑÁBAMOS NUESTROS PROPIOS SUEÑOS


Dejamos la llave escondida,
en algún lugar extraño,
al término de la semana,
no había pasado ni el primer día del año,
las horas desdibujaban cada vez más nuestro rostro,
precipitaba poco a poco,
un final lánguido y tenebroso.
Los espacios se nos reducían,
nuestras sombras enflaquecían de hambre,
y de testigo la luna con su menguar solidario.

Sueños, yo solo te recitaba sueños,
dibujados en paredes de papel negro,
aprendidos de malos cuentos, 
que había oído contar de pequeño.
Urgía esperar a llenarse de espacio,
travestir la desatada ira del averno,
labrar una brújula en madera de tilo,
y soplar hasta lograr entonar 
la melodía del destino.

3 comentarios:

  1. Anónimo2:37 p. m.

    Es una maravilla haberte encontrado.
    Espero no dejes nunca de escribir como lo haces!!!!

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  2. Los tres últimos versos son demasiado.

    Suerte con la búsqueda o conquista de tu destino, amigo!

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Gracias por tus letras y tus espacios, tus comas y tus puntos, tus signos, tus clicks... tu atención.