06 febrero 2015

EL ATERRIZAJE DE UN BOEING 717


Fue durante una noche,
viendo aterrizar un Boeing 717,
yo me creía libre como el viento,
convergieron nuestras sonrisas,
y ya no sería capaz de huir de tu encuentro,
ni de ocultarte a mis letras,
ni de no suspirar cuando tu silueta recortaba el horizonte.
Yo me creía libre como el viento,
pero era un árbol balanceado,
por la brisa cálida de la estela turbulenta,
de un avión comercial fabricado en américa.

Me tenías bailando en tu ombligo,
asfixiado por el fervor de la playa en verano,
recibí con temblor nervioso tu abrazo,
pero tu excelsa belleza blindaba el cerrojo de tus labios.
Yo me creía libre como el viento,
pero era una muda roca rodeada de arena,
abrasada por la presencia del sol,
deseando mojarme con la subida de la marea.

El verano se fue aseptembrando,
fracasando a un otoño insufrible,
cuando vi tu mano sosteniendo los sueños de otro,
de camino a la biblioteca y contrariado,
quise olvidarte, gritarte, desnombrarte,
y no pude alzar la mirada para saludarte.

Yo que me creía libre como el viento,
había sido el cautivo en secreto de tu silencio,
luego, otro pretendiente atormentado,
y después el esclavo de la derrota,
de una escaramuza amorosa,
que oficialmente nunca se había librado.

2 comentarios:

  1. Anónimo5:25 p. m.

    Que mi persona ojalá generase tanto sentimiento me llenaría de guso.
    Gracias por hacerme sentir tanto y tan bonito

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Gracias por tus letras y tus espacios, tus comas y tus puntos, tus signos, tus clicks... tu atención.